20 julio 2006

Ciudades: Washington D.C. sobre mojado


Tras un asesinato en un barrio acomodado y dos asaltos en la zona turística, la capital de la tierra de las libertades se prepara para reforzar la represión ciudadana en nombre de la seguridad y el bienestar popular frente a un grave aumento de la actividad criminal. Nada más lejos de la realidad. Aunque desde fuera algunos matices y precedentes quizás se puedan perder, la traducción de la crónica del veterano DC Desk da una buena muestra de los problemas que Washington DC sufre como dinámica cotidiana, y ofrece una perspectiva desafortunadamente justa sobre el modelo con el que estamos gestionando el planeta.

"Con políticos dispuestos a decir cualquier cosa por un puñado de votos y los medios locales desaparecidos en combate, el Alcalde Williams anda feliz engañando a la ciudad para que acepte más restricciones a sus derechos basándose en una crisis criminal que no existe.

No nos creas. Vete a la página de internet del Departamento de Policía donde aprenderás que a fecha del 19 de Julio han ocurrido tres homicidios menos que el año pasado en esta fecha. Parece terrible hasta que te das cuenta que incluso si se mantiene así será menor que en 2003 o 2004 respectivamente.

Esto no quiere decir que no estemos frente a un aumento de la tasa criminal, sólo que los hechos no lo muestran y que no deberías ir encarcelando a jóvenes y aumentar el espionaje en ciudadanos simplemente porque algunos de tus ciudadanos más ricos se están poniendo nerviosos.

Y eso es lo que está moviendo el asunto. Por eso tu adolescente tendrá que estar en casa a las diez
(Toque de queda propuesto por el alcalde, frente al vigente de las 12). Por eso DC se ha de volver más orwelliana. Para calmar al cinco por ciento de sus ciudadanos que pagan dos tercios de sus impuestos.

La explicación más plausible por lo que está pasando es que la ciudad esta recibiendo su merecido por no tener trabajos adecuados y ocupaciones adecuadas para los adolescentes durante el verano, factores relacionados muy de cerca con la tasa de crimen juvenil. Pero aquellos que padecen la histeria criminal no lo entienden y ellos son los grandes contribuyentes a las campañas políticas."

Hay esfuerzos modestos para paliar algunos aspectos, pero desafortunadamente tiene razón. Demasiada razón...