01 agosto 2006

Ciudades: Arquitectura e ilusionismo urbano


Siendo el entorno urbano algo tan complejo y difícil de modificar resulta a veces admirable la capacidad de simplificación que algunos proyectos ejercen para convertir a la ciudad en un objeto abstracto, víctima de interpretaciones manipulables e interesadas.


Repasando un número de abril del Architects Journal me vuelvo a encontrar con el anuncio de la propuesta de Zaha Hadid para un plan de desarrollo en el lado oeste del Bósforo en Estambul. Las imágenes representan la retícula suave que según explica aparece y desaparece permitiendo absolutamente a los gestores involucrados realizar cualquier tipo de construcción sin realmente ninguna noción aparente que ofrezca una propuesta en respuesta a preocupaciones reales. Es decir, hay retícula pero es como si no existiera porque si crea problemas a los inversores inmobiliarios pueden ignorarla pues en realidad no existe... La brillantez del plan radica en que bajo su sofisticada apariencia no hay plan o lo hay pero no lo quieren enseñar:

"Las diferentes tipologías responden a las diferentes necesidades de cada distrito. El tejido del plan permite una transición suave entre las zonas que están fuera del plan y el desarrollo de alta densidad de Hadid. La arquitecto reivindica que es capaz de apañárselas del mismo modo con edificios aislados y con bloques urbanos enteros. El plan incluye espacio para un nuevo centro financiero, una zona de viviendas de lujo, salas de conciertos, museos, teatros, y una marina."

Y lo que haga falta, ¿verdad? Incluso menciona la creación de un nuevo centro urbano para Estambul. Esta inversión estará perfectamente calculada pero por alguna razón la propuesta que se muestra no permite conocerla. Retícula que aparece y desaparece y plan fluido, es lo que hay de interés según la muestra periodistica.


Así el plan parece ser todo sin hacer nada. El éxito de la propuesta parece radicar en la capacidad plástica del estudio de Hadid para conceptualizar en imágenes aquello que la ciudad no permite: simplificarla hasta el absurdo. Sin lugar a dudas la arquitectura tiene capacidad para lograr una contribución mucho más cívica y coherente con las necesidades ciudadanas. Pero en este caso parece más interesada en demostrar que sabe ser maquillaje.