16 junio 2006

Arquitectura: Responsabilidad pública


"Si el buen diseño dentro del desarrollo contencioso debe tener un concepto base que se sostenga en las preocupaciones políticas centrales, con claridad y una cualidad visionaria, entonces no es de extrañar que tan pocos esfuerzos de desarrollo muestren una alta calidad de diseño. Estas características se encuentran raramente en cualquier proyecto arquitectónico, mucho menos en aquellos que implican a los clientes más conscientes de los costos (inversores inmobiliarios) y los procesos de mayor desacuerdo. El entorno de lo contencioso ha complicado el trabajo del arquitecto, pero simultáneamente abre nuevas avenidas para hacer buen trabajo. El contencioso del desarrollo puede elevar al arquitecto a un papel crucial, el de él que hace no sólo una síntesis conceptual del caos, pero también su realización física.

La filosofía política y la historia justifican este papel del arquitecto. Pero si la arquitectura como profesión ha de sobrevivir, sus propuestas visionarias darán prioridad a los intereses públicos sobre las demandas locales de un desarrollo contencioso. Tom Fisher en un editorial en la revista "Progressive Architecture" plantea el caso de un modo similar: "La profesión de la arquitectura se fundó para proteger al público, no sólo la salud pública y la seguridad a través de edificar y códigos de urbanización, sino el entorno público y el interés público definidos con amplitud" (Fisher, 1993, p.7). El arquitecto nunca es neutral en el proceso, ni un mero mediador. En su lugar, el arquitecto es un abogado de algo que a menudo es muy difícil determinar: el bien público.

Si los arquitectos fueran a asumir la gestión del entorno público, son muchos los cambios que necesitarían ocurrir dentro de la profesión. Este tipo de papel implica un nivel de educación sobre el medioambiente que las escuelas de arquitectura aún tienen que lograr. Implica un nivel de participación política que a fecha de hoy no caracteriza a nuestra profesión. E implica que los arquitectos entiendan y aboguen exactamente esos temas regionales que carecen de representantes. Completar ese papel puede comprometer la función empresarial del arquitecto, pero no hacerlo supone arriesgarse a una mayor marginalización en una sociedad que ya mira a la arquitectura con escepticismo."


Dana Cuff, "La ciudad provisional: historias de arquitectura y urbanismo en Los Ángeles" 2000