02 marzo 2006

Politiqueo: Encefalograma plano


Reconozco que a Thomas Friedman - columnista del New York Times - no le tenía mucha simpatía para empezar. En particular por la sugerencia de una persona de dirigir una organización profesional usando como modelo el volumen más popular del susodicho pase tiempo - porqué leer no es lo que hice - con el pedazo de papel que es "La tierra es plana: breve historia del mundo globalizado del Siglo XXI"

Cuando un texto se debate entre la demagogia, el populismo, y la metáfora cansada quizás una lectura atenta es lo último que se merezca. De hecho el dolor radica en que este autor pueda ser tachado de influyente y de modelo de nada ni de nadie. Es duro ver que hay gente que se tiene que molestar en hacerle
críticas y respuestas meridianamente argumentadas. Un camino del dolor que va desde la metáfora caprichosa y cansada a la epifanía de un estereotípico ombligismo estadounidense:

"El aplanamiento del mundo nos ha presentado nuevas oportunidades, nuevos desafíos, nuevos socios. Pero también nuevos peligros en particular como americanos."


Hay muchos momentos álgidos en el festival de sandeces que es este trabajo. Uno suficiente para cerrar el volumen, es cuando compara al mundo con barrios de una ciudad:


"América latina sería la parte divertida de la ciudad, el distrito de discotecas, donde la jornada de trabajo no comienza hasta las diez de la noche y todo el mundo duerme hasta el medio día. Sin lugar a duda es el lugar donde pasar el rato, pero entre las discotecas uno no ve muchos nuevos negocios con la excepción de donde viven los chilenos. Los caseros en el barrio casi nunca reinvierten los beneficios allí pero los guardan en un banco al otro lado de la ciudad."

Y si los burros volaran...