29 noviembre 2005

Politiqueo: Monumento a Venezuela


Seguimos a vueltas con Venezuela, y como si la demagogia salvara vidas cada cual se lanza a soltar sus burradas
salvajes, desafortunadamente cotidianas y predecibles: unos felicitando la firmeza ajena por mantener sus virtudes soberanas (Chávez tras la decisión del gobierno español), otros censurando el armar a una nación que caricaturizan como antidemocrática a pesar de ser continuación de la política que desarrollaron cuando ostentaban el poder (la oposición del Partido Popular), otros contando que la venta de armas beneficia a los pueblos (el gobierno del PSOE) y el más chulo del barrio con aquello del "que me he quedado con tu cara" (Estados Unidos y sus advertencias e investigaciones).

Quizás por eso es admirable el esperpento que se ve apenas a un par de calles de la Casa Blanca en Washington DC. Monumento a Simón Bolívar, el Liberador, regalo de Venezuela a los Estados Unidos en 1958. Un buen recordatorio de las dinámicas entre naciones. Amigos hoy, perros rabiosos mañana, en a veces menos de lo que dura una legislatura.


Se levantan vidas en torno a naciones, que se convierten en artefactos y cachivaches, tan estériles como incómodos y pretenciosos. Las naciones son moneda de trueque que fluctúan según los intereses del capital y que hipnotizan al usuario haciéndole capaz de excluir, discriminar, amenazar o matar en nombre de una ilusión. Son fetiches tan obsoletos como tener ministerios del exterior e interior, de educación y de defensa, de fomento y de administraciones públicas. Dentro de este torbellino de despropósitos no será difícil ver pronto otro monumento al valor Iraquí o a Estados Unidos mandando un bronce de Bush vestido de uniforme a Venezuela. Tiempo al tiempo...