03 junio 2005

Museos: Nómada como un turista en un crucero


El museo nómada es un proyecto que el fotógrafo Gregory Colbert le encarg
ó al arquitecto Shigeru Ban para acoger sus imágenes. Me acerqué a la estructura más interesado por el concepto que por los contenidos y finalmente no entré por dos razones. Primero estaba la realidad de las enormes colas y después cuanto más veía reproducciones de las fotografías que se encontraban en su interior menos intención tenía de verlas.

El edificio empieza un viaje en un muelle de New York para después alcanzar Los Ángeles y tiene escalas por delante que incluyen el Vaticano. La estructura está compuesta de contenedores que se intercalan con lonas traslúcidas permitiendo el paso de la luz durante el día y la proyección de luz artificial al anochecer y se resguardan bajo el tejado a dos aguas sustentado por columnas de cartón. En el caso de Shigeru Ban es un proyecto a medio camino entre su obra más formalista y su obra reciclable de mayor compromiso social.
El concepto de un edifico museístico de quita y pon me parece fascinante. Desafortunadamente en este caso se convierte en una carpa circense y no en una vivienda nómada como su nombre podría sugerir. Vaya, esta hecho para mayor gloria de Colbert y, claro, con aquello de que no hay un centavo de dinero p
úblico parece que no hay nada que objetar.


Desafortunadamente no sólo no tiene un programa maleable si no que su exposición explota un populismo de vía rápida. Es algo sorprendente en un artista que se había mantenido alejado del circuito expositor, mimado por coleccionistas privados. 15.000 visitantes semanales en marzo y abril, esto es entrar por la puerta grande. Las fotos presentan la interacción entre humanos y animales. Fotos que pretenden ser genuinas y carentes de manipulación pero su admitida obsesión haciendo cientos de tomas durante horas hasta lograr la imagen perfecta, el tono sepia y la cera de abeja que usa para darles un envejecimiento artificial me reafirma en mi primera impresión de una obra demasiado cocinada, agarrotada y artificial.

En cualquiera caso no era mi prioridad hablar de la producción de este artista que personalmente me parece tan poco interesante, si no anotar una oportunidad perdida para crear un auténtico museo nómada cambiante y en transición. Un museo emigrante que programáticamente recogiera elementos de los lugares que visita, que dejara huellas de su cultura híbrida allá donde quiera que fuera, que apareciera y desapareciera según le llevasen sus inquietudes. Eso sí sería interesante. Ya sabemos como hacer un paquete ahora queda el contenido.


Foto inferior cortesía de Tom Fletcher New York Architecture Images