18 abril 2005

Cultura libre: Pirateo en la RENFE

¿Quién recuerda a... Salva? Se llamaba Salva, ¿verdad? Era el que vendía programas de ordenador piratas en los ochenta al lado de la estación del tren de cercanías en Móstoles.
Pocos tenían ordenador y mucho menos dinero para comprar juegos originales. Salva vendía aquellas cintas eternas de cargar y después continuo vendiendo música pirateada en casete durante muchos a
ños. Normalmente sus grabaciones eran buenas, e incluso creaba relaciones con los clientes cuando accedía a cambiar las cintas defectuosas. No creo que fuera su única ocupación, y no se que paso a hacer hasta que el fenómeno de los discos compactos piratas en manos de inmigrantes se convirtió en el paisaje cotidiano. Se que muchos descubrimos autores y estilos que de otro modo no habríamos conocido. Los fines de semana que se le buscaba cerca de la estación y no estaba se le echaba en falta.

La distribución digital, tanto bajo pago en iTunes o bien en las redes p2p, deslocaliza en parte el intercambio físico. Pero este todavía tiene un papel importante facilitando el acceso a personas que quizás no alcanzarían la obra de otra manera. En muchos casos estos usuarios carecen de los medios y/o la formación para acceder a estas creaciones. El cara a cara se situa en zonas de paso con personas que en su mayor parte son de clases media y obrera. Ese es el caso de la estación de cercanías de Móstoles, que tras su reforma mantiene la antigua zona de salida como área clave de venta, así como las zonas comerciales del centro de Madrid, calle Preciados y aledaños, y su versión ambulante por los bares del casco urbano.
En Washington DC no existe el top manta tal y como se entiende en España. En parte hay menor acceso popular a la tecnología y mayor persecución legal. Pero hay pirateo ambulante que se concentra en torno al comercio del "bootleg", principalmente estrenos de cine regrabados desde las butacas de las propias salas, y aparece de nuevo en zonas de transito popular: En el supermercado de barrio en la Columbia Road o en el corredor de la calle U cerca del edificio de asuntos municipales. Ambas zonas con fuerte población afro americana o latina y una mezcla de salarios que dista mucho de ser privilegiada.

En España no se llama este fenómeno Top Manta por casualidad. En su gran parte refleja la popularidad de ciertas obras y su mayor demanda. Alcanzar el Top Manta es alcanzar el éxito. Debatiremos con gusto el problema del pirateo, la venta ilegal de copias de bienes que otros claman poseer y si esto realmente afecta negativamente a la industria. Es importante discernir donde caen las responsabilidades, si en la falta de acceso a medios, si en una cultura de robo o en una escasa capacidad policial. Va a ser dificil hacer creer al ciudadano medio que su comportamiento es moralmente equiparable al del que roba una joyería. Pero cuando se castiga a estos vendedores, cuando se detiene a los inmigrantes, cuando se publicita que gracias a esto se han desmantelado mafias, lo que menos me preocupa es la industria audiovisual. Me preocupa mas entender las circustancias de estas personas y como están pudiendo ser explotadas. ¿Que condiciones de vida tienen y que medios tenemos para evitar que abusos a sus derechos ocurran, desde la posible mafia que los controla, a la represión policial, a su situación en el contexto de la sociedad? Por ahí a mi me interesaría empezar.