13 agosto 2006

Lecturas dominicales: Revolución vivida -
memorias del sandinismo


Imagen cortesía de Ben Goodnight

Por casualidades de la vida, el pasado 19 de julio, me encontraba en Nicaragua sin percatarme de que en esa fecha se cumplían 27 años del triunfo de la revolución sandinista, y que por otras casualidades de la vida estaría apunto de conocer a Gioconda Belli, famosa poeta y escritora nicaragüense.

Aunque había leído hace mucho tiempo algún libro sobre la revolución y la intervención de Reagan financiando sin tapujos a los contrarrevolucionarios y cometiendo tropelías contra los derechos humanos, el hecho de estar ahí y de empaparme de nuevo de la política -- están en precampaña electoral -- me empujó a indagar más sobre esa victoria tan trascendental para el país. De salida en el aeropuerto, acabé con dos libros en mis manos, "El país bajo mi piel: Memorias de amor y guerra" de Gioconda Belli y "Adiós Muchachos: Una Memoria de la revolución sandinista" de Sergio Ramírez.

El libro de Gioconda Belli narra sin tapujos tanto sus avatares sentimentales como su acción clandestina y política con el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). Gioconda reivindica el vivir "no una sino varias vidas a la vez" y a "Aceptarnos como un ser múltiple en el tiempo y el espacio". No es de extrañar pues la suya es una vida de pura aventurera, de la comodidad burguesa y del trabajo de publicista pasó a vivir en el exilio por sus actividades de apoyo al FSLN y resistencia a la dictadura de Somoza, tuvo tres matrimonios y cuatro hijos, varios amantes (entre ellos dos conocidos guerrilleros sandinistas), escritora de poemas y novelas, traficante de armas y dinero, directora de medios de comunicación con el Frente, ayudante de uno de los 9 comandantes de la Dirección Nacional del FSLN tras la victoria, etc.

Sergio Ramírez es uno de los políticos y escritores más conocidos de Nicaragua. También tuvo que huir de la dictadura de Somoza en los años 70, encabezó el Grupo de los Doce y fue una pieza clave de la Junta de Gobierno durante los años previos y posteriores al triunfo de los sandinistas en el 1979. Tras la victoria del FSLN en las primeras elecciones generales, 1984-1990, fue vicepresidente del gobierno. Es decir estuvo metido en la boca del lobo desde finales de los 70 hasta principios de los 90, un periodo convulso y trágico, pero también con momentos de alegría inigualables al haber hecho realidad una Nicaragua sin Somoza (la dinastía estuvo en el poder 42 años). Su mirada es crítica y sincera y su actividad política continuó hasta 1996 tras separarse del FSLN en el 95 y crear el Movimiento de Renovación Sandinista.