24 abril 2005

Economía: Regateando a las Américas

En estos momentos se discute en el Congreso de los EEUU el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Centroamérica, Republica Dominicana y los EEUU. Este tratado entre la primera potencia económica (PIB 2003 US$11 billones) y 6 pequeños países de las Américas (PIB conjunto 2003 de US$200.000 millones) es un paso atrás hacia la búsqueda del fortalecimiento democrático, prosperidad y bienestar de las naciones implicadas, pero sobre todo es extremadamente negativo para las débiles economías centroamericanas y caribeña.


La única razón por la que se está presentando en el Congreso estadounidense es porque el gobierno de Bush fracasó estrepitosamente en lanzar un ambicioso tratado de libre comercio entre todos los países de las Américas, excepto Cuba, el Área de Libre Comercio de las Américas. La reticencia de Brasil y otros países hizo descarrilar el proceso de negociación y para que la administración Bush pudiera salir airosa de este varapalo decidió "castigar" a Sudamérica con un tratado que incluyera a países más fáciles de acosar e influenciar.

El tratado con Centroamérica y la RD ni es sobre comercio ni por supuesto sobre "libre comercio". La competencia aplica duramente a algunos sectores como la agricultura, de la que subsisten unos 5,5 millones de personas en Centroamérica y que goza y gozará de fuertes subsidios en los EEUU. Sin embargo, favorece el monopolio de otros como la industria farmacéutica norteamericana, ampliando el vigor de sus patentes para evitar que los países centroamericanos puedan comprar medicinas genéricas. Y que decir de la protección de servicios profesionales, como el de los médicos, economistas, arquitectos, etc.

Por otro lado, el capítulo 11 está dedicado a los derechos de los inversores internacionales, es decir, a su defensa. Esto significa que en caso de litigio con los países recipientes de su inversión, en vez de ir por los cauces judiciales de cada país, los casos se llevarán a un tribunal supranacional, secretista y con reglas propias. Este mismo capítulo se incluyó en el Tratado de Libre Comercio con Norte América (TLCNA, Canadá-EEUU-México, pdf) que con diez años de vigencia ha visto 42 litigios por un total de US$ 28.000 millones. Casos en los que compañías internacionales desafían leyes medioambientales, normas de planificación urbana, impuestos especiales, etc.

Pero si los argumentos puramente económicos no justifican la aprobación del tratado, no hay más que examinar los disputados resultados del efecto del TLCNA sobre el crecimiento de México. Lo que está claro es que en esos años los mexicanos siguieron emigrando en masa a los EEUU y la pobreza no ceja.